Tener placas solares, una batería y un cargador de coche es tener tres aparatos buenos. Que trabajen juntos es otra cosa, y es donde está casi todo el ahorro que la gente no llega a ver.
La pieza que falta suele ser la misma: algo que mire lo que está pasando en cada momento y decida. Eso es Home Assistant.
Qué es, en una frase
Un programa que se instala en un pequeño servidor dentro de tu casa, habla con los aparatos que ya tienes —el inversor, la batería, el cargador, el termostato, las persianas— y permite darles reglas. No es una aplicación más de las que viene con cada marca: es la capa que las coordina a todas.
Por qué dentro de casa y no en la nube
Esta es la decisión importante, y conviene entenderla antes de montar nada.
- Sigue funcionando sin internet. Si se cae la conexión, las automatizaciones siguen. Lo único que se pierde mientras tanto es el acceso desde fuera.
- Nadie puede apagarlo ni subirte el precio. No hay suscripción. Cuando el sistema vive en el servidor de un fabricante, dependes de que ese servicio siga existiendo y al mismo precio dentro de cinco años.
- Tus datos no salen de ahí. El consumo de una casa dice muchas cosas: a qué hora te levantas, cuándo no hay nadie, cuándo estás de viaje.
- Es abierto. Si algún día dejas de contar con quien te lo instaló, cualquier profesional puede retomarlo. Lo contrario de un sistema cerrado.
Qué automatizaciones merecen la pena de verdad
Hay mucha demostración vistosa y poco útil. Estas son las que sí cambian la factura o evitan un disgusto, todas funcionando en instalaciones reales:
Cargar el coche con lo que sobra
El cargador arranca cuando hay excedente solar y afloja cuando entra una nube. Sin esto, el coche se carga cuando lo enchufas, que suele ser al llegar por la tarde: justo en el tramo más caro del día.
Esto exige que el cargador hable un protocolo abierto. El Fronius Wattpilot que instalamos usa OCPP, que es precisamente lo que permite integrarlo.
Reservar la batería para las horas caras
En lugar de gastar la batería según va entrando consumo, el sistema la guarda para el tramo punta. Parece un detalle y es de lo que más se nota a fin de mes.
Avisar de lo que no se ve
- La puerta del garaje lleva diez minutos abierta y te llega un aviso al móvil.
- Un sector de riego consume agua fuera de su horario: posible fuga, avisada antes de que llegue la factura.
- Un sensor deja de responder o una cámara se cae, y te enteras ese día y no cuando la necesitas.
Climatizar cuando hay sol
Si la casa tiene aerotermia o bomba de calor, adelantar el trabajo a las horas de producción solar y aflojar por la tarde es dinero directo.
Qué hace falta para empezar
Menos de lo que la gente cree. Un servidor pequeño —del tamaño de un libro, con un consumo ridículo—, y que los equipos que ya tienes sean integrables. Inversores como Fronius y SolarEdge lo son, y la mayoría de termostatos y cámaras del mercado también.
No hace falta cambiar la casa entera: se empieza por la energía o por el clima, y se amplía por fases.
Lo que no te van a contar
Un sistema así necesita a alguien que lo configure con criterio. La diferencia entre una casa domotizada que funciona y una que acaba desconectada está en las reglas, no en los aparatos. Por eso lo montamos y lo dejamos funcionando antes de irnos, y te enseñamos a leerlo.
Si quieres ver qué se podría hacer con lo que ya tienes instalado, échale un vistazo a nuestra página de casa inteligente y gestión energética.





