Tener placas solares no te da luz en un apagón (y cómo se arregla)

Es la pregunta que más nos han hecho desde 2025: «tengo placas, ¿por qué me quedé sin luz en el apagón?». La respuesta sorprende a casi todo el mundo, porque es contraintuitiva: una instalación solar normal se desconecta sola cuando cae la red.

Por qué se desconecta, y por qué está bien que lo haga

No es un fallo ni una limitación de tu equipo: es una exigencia de seguridad. Si la red se cae porque hay una avería, puede haber operarios trabajando en la línea. Si tu instalación siguiera inyectando electricidad, esa línea que ellos creen muerta estaría en tensión.

Por eso todos los inversores llevan una protección —la llamada anti-isla— que los obliga a parar en cuanto dejan de detectar la red. Es obligatoria y no se puede desactivar, ni debe hacerse.

Entonces, ¿cómo consigue alguien tener luz en un apagón?

Haciendo algo distinto: desconectar físicamente la casa de la red y crear una pequeña red propia dentro de ella. Eso necesita equipo específico, y hay dos formas de hacerlo.

Respaldo parcial

Se reserva un circuito con lo esencial: la nevera, el router, el alumbrado y alguna toma. Cuando se va la luz, solo ese circuito sigue vivo. Es la opción más contenida y, en la práctica, suficiente para que un corte de unas horas no sea un problema.

Tiene una ventaja que se valora poco: al alimentar poca cosa, la batería dura mucho más.

Respaldo total

Un conmutador aísla toda la instalación de la red y la casa entera sigue funcionando con lo que haya en la batería y lo que produzcan las placas. Es más caro y exige dimensionar bien, porque si en mitad del apagón alguien enciende el horno y la vitrocerámica, la batería se vacía en nada.

En instalaciones grandes es la única opción que tiene sentido. Nosotros hemos montado un respaldo trifásico de 42 kW en una nave de Alcorcón: si cae la red, la actividad no se para.

¿Hace falta batería?

Para el respaldo, sí. Sin batería, de noche no habría nada que respaldar, y de día la producción solar fluctúa demasiado como para sostener una casa por sí sola: una nube bastaría para tirarlo todo.

La batería hace además otro trabajo, el de todos los días: guarda el excedente de la tarde para la noche, que es cuando la luz es cara. Esa es, de hecho, la razón por la que la mayoría de nuestros clientes la instala; el respaldo viene de propina.

¿Se puede añadir a una instalación que ya existe?

Sí, y es lo más habitual. Según el inversor que tengas puede hacer falta sustituirlo o añadir un equipo aparte. Es una intervención de un día y no obliga a tocar las placas.

Lo que conviene preguntarse antes

  • ¿Cuánto tiempo quiero aguantar? No es lo mismo cubrir un corte de dos horas que uno de un día entero.
  • ¿Qué tiene que seguir encendido? Hacer la lista es más revelador de lo que parece: casi siempre es menos de lo que uno creía.
  • ¿Hay algo crítico? Un equipo médico, una cámara frigorífica o un servidor cambian la respuesta por completo.

Si quieres que lo veamos en tu caso, te lo calculamos con tus facturas y con la instalación que ya tengas. Puedes ver cómo lo montamos en nuestra página de baterías y respaldo ante apagones.

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